lunes, 12 de febrero de 2018

En mi mano.


Si estuviera en mi mano
decretaría,
por siempre,
el exilio del kilómetro
y del calendario.
Aún a riesgo
de que todo fuese instante
y el camino tornara abismo,
o catarata, o precipicio
por donde se despeñaran
sueños abiertos en azucena,
cantos de orillas en pluma,
corazones con vértigo en los labios,
pieles de otroño de nuevo florecidas.
Expulsaría por siempre,
de los días
y de las noches,
el cuerpo crepuscular,
la mirada poniente,
la memoria despiadada,
el desgarro cruel de la distancia,
las viejas rutas de los llantos,
los horizontes de ausencias,
los despojos del pasado.
Aún a riesgo del verso marchito,
con esperanza de olas fugitivas.

viernes, 19 de enero de 2018

A través de la nada.


Hago equilibrios para
compatibilizar mi mal de archivo
con los procesos de desmaterialización
a los que yo mismo
me someto.

Me sitúo fuera de campo,
realizo elipsis en torno a mí mismo,
me traduzco e interpreto,
reúno citas textuales y
testimonios ajenos.

Todo es en vano.
Me miro al espejo
y no me encuentro. 

sábado, 13 de enero de 2018

MOLOTOV.


Se acabó.
Vuelvo a la Filosofía.
Al dolor de Hypatia o al de Bruno;
que ni cirenáicos, epicúreos o libertinos
aciertan a mitigar.
A la espada y a la pluma con que Cyrano
vuela a lunas y a soles.
A los cristales pulidos por Spinoza.
Al Marx que se nos olvidó leer.
A los ojos de Benjamin tras las lentes.
A los pasajes.
A la oscuridad de la sala de cine
y las luces de la sala de baile
que acompañan a la sombra
de Kracauer.
A la mirada de Arendt.
Al tercer sexo.
Al medio día rebelde de Camus.
A las cosas sin eco retenidas
en imposibles prisiones.
A la potencia de la multutud.
Al sabotaje.
A Negri.
A las mil mesetas.
Al cepillo a contrapelo.
A los pasados vencidos.

Se acabó.
Vuelvo a la Fiosofía.
A la palabra armada,
más acá del verso.

Retrocedo, pues;
sí.

Toca retirada.

Toca desnudarse.

Es la hora
del cóctel.



domingo, 10 de diciembre de 2017

'el gesto mudo' liberado en la red.


Como suele ser habitual, transcurrido un prudente tiempo de venta al público, he publicado en dos plataformas el e-book "el gesto mudo", de manera que puede ser consultado y descargado gratuítamente tanto en ISSUU como en CALAMÉO.

Los respectivos enlaces son:
https://issuu.com/…/docs/el_20gesto_20mudo_20__20tentativas_
y
https://es.calameo.com/read/0047079257f4f56f1526e

En ambas plataformas puede accederse igualmente al libro anterior "tentativas contra el verbo" así como a la compilación de artículos "Seguir pensando la desobediencia política".

jueves, 23 de noviembre de 2017

Un poema en el bolsillo.

 
Ya soy lo que nunca hubiera querido ser:

La sombra difuminada en la memoria,
el eco de un bastón sin pasos al lado,
la palabra inútil, la mirada ciega,
la presencia molesta que se soporta
por compasión y con cansancio.

Cercano ya a los nadies y a la nada,
un horizonte que se pierde en el pasado,
vacío que se replica en el silencio,
charco de indiferencia y de barro
que crece con la lágrima escondida.

Madera en la que se mutilaron los sueños,
exilio de las caricias y de los besos,
el kilómetro que crece sin camino,
esa tumba abierta llena del recuerdo
de versos desentrañados a media noche.

Ya soy, de nuevo, 
lo que nunca hubiera querido ser.








Quizá soy yo quien debiera
darme una segunda oportunidad.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

A Juan Navarro, Ión Negativo.





Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Césare Pavese. 
Era la roca negra
y la blanca superficie
sobre la que
dibujamos
con nuestros cuerpos.

Era la mente abierta
y el cerebro roto
en mil pedazos.

Buscando en la basura de los otros
enseres de ayer,
fragmentos de olvido,
volvimos una y otra vez sobre nuestros pasos
para alumbrar otros futuros.

Después el tiempo.

Quise aprender el idioma perdido de las flores.
Ahora ya no sabría extraviarme en los viejos parajes,

ni interpretar tu maravillosa cartografía.

Dejo atrás los riscos
y los valles
y me asomo al puerto
con mirada de profundidad
y adiós.

Sólo tus ojos
detienen el mar. 


Foto de Javier Lorente.
Juan Navarro y un servidor en plena "acción imprevista", Blanca, diciembre de 2013.

domingo, 27 de agosto de 2017

JUANA RIVAS Y LA DESOBEDIENCIA CIVIL



Desde que el pasado 26 de Julio Juana Rivas decidiera incumplir la orden de entregar a sus hijos a su ex-pareja, desobedeciendo sendas sentencias firmes; se han repetido los debates en medios de comunicación y foros telemáticos sobre si dicha decisión podía calificarse de “desobediencia civil”.
En realidad ese debate debería plantearse a dos niveles. Uno, si la desobediencia de Juana Rivas merece ese calificativo. Dos, si la campaña de solidaridad surgida dentro y fuera de las redes es un caso de este peculiar ilícito.

Con el segundo de los ámbitos no hay mucho problema. Quienes han ayudado a Juana Rivas a permanecer en paradero desconocido este tiempo; han ejercico un caso de desobediencia civil. Por lo que hace a la solidaridad general, es verdad que no se expresa con una vulneración jurídica de mucha relevancia penal, la autoinculpación colectiva de apoyo efectivo a una persona escondida (otra cosa es que se hubiera llegado a un caso práctico de obstrucción a la acción jurídica). Pero no es menos verdad que es una muestra de solidaridad e insolencia, que retoma esquemas de anteriores dinámicas de autoinculpación (aborto, insumisión, eutanasia), que sitúa el caso de Juana Rivas en la esfera pública y que casa a la perfección con las definiciones tipo diccionario de el ilegalismo a que nos referimos.

Definiciones que suelen decir de esta transgresión que es“una forma de intervención socio-política legítima en los estados democráticos, que toma cuerpo en forma de acto voluntario, intencional, premeditado, consciente, público, colectivo, no violento; que tiene como pretensión y/o resultado la violación de una ley, disposición gubernativa u orden de la autoridad, cuya validez jurídica puede ser firme o dudosa, pero que, en cualquier caso, es considerada inmoral, injusta o ilegítima por quienes practican semejante desobediencia transgresora. Una desobediencia que busca un bien para la colectividad y que es tanto una apelación a la capacidad de razonar y al sentido de justicia de esa colectividad como un acto ‘simbólico’ que busca ocasionar un cambio en la legislación o en los programas de gobierno”.

Quienes afirman que la desobediencia de Juana Rivas no encaja en este tipo de definiciones olvidan (intencionadamente o no, esa es otra) un par cosas: En primer lugar que la desobediencia civil se ha definido siempre tanto en la teoría como en la práctica y que estamos ante situaciones y procesos complejos y plurales que no se dejan acotar en una simple foto fija. En segundo lugar, que ese cúmulo incompleto de características que acabo de recitar, casi de memoria, en semejante definición, exige muchos matices; salvo que se quiera realizar una reflexión vacía alejada del devenir urgente de lo cotidiano.

Por lo demás incurren en una trampa argumentativa, utilizando una suerte de perversa inversión lógica, que les lleva a concluir que si la desobediencia no lleva el adjetivo de “civil” es, directamente, injustificable; cuando en realidad la desobediencia civil no otorga justificación por el nombre, sino que precisa ser justificada a través de una adecuada ponderación de normas vulneradas, derechos afectados, derechos esgrimidos, proporcionalidad de la protesta, etc. De ahí que se diga de ella que es un acto responsable.

El caso analizado es un claro ejemplo de conflicto entre Ley y Justicia que Juana Rivas ha afrontado a través de la desobediencia. Y es, en primer lugar, una desobediencia justificable. Y sí, puede catalogarse de desobediencia civil.

Hay quien considera que es un mero intento de sustraerse a la acción de la administración de justicia; pero en realidad es un acto de defensa sus hijos y de sus propios derechos. Y el hecho de que, en su desarrollo, sea un gesto individual; en nada quita para caracterizar esa desobediencia de civil. Basta pensar en H.D. Thoreau o Rosa Parks.

No obstante lo importante a estos efectos es percatarse de lo que, indirectamente, ha logrado Juana Rivas: Convertir su situación en un espejo para la conciencia (individual y colectiva) y volver a llamar la atención sobre la perniciosa tendencia a considerar sinónimas legalidad, moralidad y justicia.

Lo importante y preocupante no es cómo calificar la desobediencia de Juana Rivas, sino la persistencia entre la ciudadanía de ideas como “la ley está para obedecerla”, “la ley es igual para todos”, etc. Hace tiempo que, por mera salud democrática, deberíamos tener asumido que el Derecho, incluso el contruído en sociedades que se autodefinen democrática, no tiene que ser acrítica y sumisamente obedecido per sé; si no que debe ganarse esa forma de respeto que es la obediencia. Y en este caso no lo ha hecho.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El diario presunto de un presunto suicida.

El pasado 17 de julio se puso punto y final a la VI temporada de los Lunes Literarios del Zalacaín con el habitual concurso de escritura rápida.
El tema elegido para intentar pergeñar un microrrelato de cincuenta palabras en media hora fue "presuntos suicidas".
Este es el texto con el que participé.


Encontré su diario limpiando la oficina. Si no fuera tan curioso... "No puedo más", "no me atrevo", eran las frases que más se repetían. Desde entonces me encargué de su café. Nadie notó el sobregasto en raticida. 
En el entierro alguien pregunto: "¿Se ha encontrado el original de su novela?".

viernes, 28 de julio de 2017

Maryam Mirzakhani (in memoriam).


MATEMÁTICAS I.

Lo intento todo:
Matrices,
integrales y derivadas,
ecuaciones varias
sometidas
a todos los grados penitenciarios,...
Hago valer mis locuras
entre los números
irracionales.
Y coqueteo con los universos cuánticos
que explotan en los labios
de una botella.
Todo es inútil.
No puedo disolver el hecho
de que el tiempo
se multiplica
con la distancia.

MATEMÁTICAS II.
Los días que me despierto
con mi cuerpo hilvanado al tuyo
termino odiando
el sistema métrico decimal,
empezando por cada
mílimetro
con que el quehacer diario
nos separa.

Aborrezco
incluso
algunas palabras
y conceptos.
Me enfrentaría a muerte,
por ejemplo,
con "distancia",
o con "tiempo".

Al final las ignoro,
de la misma manera que intento minimizar el espacio que nos separa
o los momentos que no estamos juntos.
Y me abrazo con fuerza a otros vocablos
y otras ideas:
"Posibilidad", "reencuentro", "entusiasmo",...